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sábado, 12 de noviembre de 2011

Desterrarse una vez al mes

Las mujeres estamos de suerte, cada mes tenemos la buena excusa de poder retirarnos: la regla. De niñas nos escaqueábamos de la piscina, a veces incluso de hacer deporte, de más mayor relegábamos nuestros malhumores y dolores de cabeza a la inminente menstruación. Pero en vez de aprovechar de las señales del cuerpo y replegarnos en nosotras mismas recuperando así energía y confianza en nuestro ser nos empezaron a enchufarnos medicamentos para poder continuar funcionando como si de una época normal se tratase.
La regla va y viene, como la marea, como la luna... y por esto debe de haber espacio también para una época de desconexión del exterior y de conexión con nuestro interior. Para ello, en poblaciones antiguas las mujeres se reunían fuera del pueblo/acampado no porque se expulsaban, sino para recuperarse en tranquilidad. Hoy en día, la vida moderna nos lo hace difícil, pero no imposible, retirarnos una vez al mes. Si no se puede hacerlo físicamente – desaparecer del núcleo familiar unas horas o, mejor aún, uno o dos días – os invito a hacerlo emocionalmente.
Alguna propuesta:
- pasar el día en casa de una amiga
- desconectar el teléfono móvil
- delegar la cena a la pareja o a los hijos
- dejar un día la cocina/la casa tal como está
- hacer lo mínimo indispensable en el puesto de trabajo, intercalando muchas pausas
Y como último, muy importante: celebrar la regla, cada vez que nos baja, es señal de que somos fértiles, que podemos crear vida. Muy importante para todas aquellas que se acercan a la menopausia: no dejéis de celebrar la menstruación. Cada mes podría ser la última vez…

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Somos todo ritmo

Entre 26 y 32 días, esto es el tiempo que se considera "normal" para nuestro ciclo menstrual. Los libros suelen hablar de 28. Si nos quedamos con este último dato, el nexo a otro ritmo de esta característica es el de la luna. El satélite tarda 27,3 días en dar la vuelta a la tierra. 

Pero las paralelas no se acaban aquí, los dos ciclos (lunar-menstrual) tienen 4 fases que se corresponden:

Luna creciente: durante esta fase crece el endometrio y madura un óvulo. En estos días solemos tener más energías y ser más optimistas.

Luna llena: Tiene lugar la ovulación, estamos pletóricas, extrovertidas, nos sentimos las más guapas del mundo.

Luna menguante: Si no ha tenido lugar una fecundación, se desprende el endometrio, y a nivel emocional nos retiramos.


Luna nueva: Es cuando empieza la menstruación, es el inicio de algo nuevo. Los primeros dos tres días solemos estar más suscetible, nerviosas, tristes.

Antiguamente el ciclo menstrual iba en sintonía con el de la luna. Es más, y todas lo habremos vivido alguna vez, si hay mujeres viviendo juntas, los ciclos se suelen ir acoplando. Lamentablemente, con la vida moderna, las iluminación artificial y los anticonceptivos se ha ido perdiendo. Además, entre las mujeres modernas hay un afán de funcionar siempre igual, mantener el ritmo accelerado todos los días y no permitirse descansar y peor aún, no aceptar este ciclo rítmico, lleva a problemas que todas conocemos y que todas hemos padecidos: dolores, irritación, retención de líquidos y un largo etcetera.

Un remedio muy fácil y complicado a la vez, es concienciarse del propio ritmo, aceptar que haya días mejores y días con menos energía y retirarse durante 1 o 2 días cuando empiece la menstruación. Lo mejor de todo sería retirarse físicamente, pero suele ser muy regenerativo también retirarse de los demás, apagar el móvil, reducir actividades y dejarse guiar por la intuición. Ella nos dirá qué necesitamos en cada momento. Si se mantiene esta atención, succede algo curioso: con el tiempo el ciclo se acopla otra vez al lunar y desaparecen las molestias físicas y emocionales.